El Badiu

Al igual que sucede en literatura, la narrativa distingue tres etapas con un inicio, nudo y desenlace. En los procesos de rehabilitación ocurre algo similar, pero en este caso partimos del desenlace, donde hay que despojar con sumo cuidado lo superfluo, entendiendo como tal las diferentes capas y estratos que se han ido añadiendo al edificio desde su inicio, para así orientarnos en los diferentes caminos que se tomaron en el pasado y retroceder hasta la némesis. La identidad de la edificación será escenificada mediante episodios reconocibles que datan del siglo XII hasta el siglo XIX, con 6 pilastras de caliza nummulítica que nos relatan su origen medieval en su cara Oeste orientada a la Rambla y una posterior ampliación realizada en el siglo XIX orientada al río Onyar, con muros de piedra construidos con bolos y con suelos de mosaico hidráulico.

En este proyecto, retrocedemos hasta el nudo de la narración despojando únicamente los relatos que no aportan información de la trama, para así poder realizar una lectura del conjunto, dejando el desenlace abierto a diferentes interpretaciones. Así pues, la junta o “fractura vertical” que une o separa siete siglos de “historia según se mire, es el principal argumento para explicar la” edificación, tomando prestado este mismo lenguaje para añadir una “fractura horizontal” del siglo XXI también con materiales preexistentes como el mosaico hidráulico que será repuesto de modo alterno como testimonio.

Con el fin de reforzar y enfatizar el carácter medieval primigenio, en la zona de las 6 pilastras de sillares, se “levantan unos espejos con geometrías irregulares y erráticas que las envuelven, asegurando de” esta manera su constante presencia en los diferentes rincones de la sala.

En cuanto al programa funcional, este se adapta a las nuevas exigencias de sus propietarios, descongestionando el exceso de tabiques en la parte central, que habilitaba dormitorios sin ventilación ni luz natural, generando de esta manera un gran espacio de uso social que une las dos épocas anteriormente mencionadas. Finalmente, la zona de noche está formada por dos dormitorios para una pareja con un hijo, ambos tipo suite con baños flexibles abiertos directamente a la zona de día.

FERRAN LÓPEZ ROCA

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